Quiero destacar la noticia publicada en Europa Press donde se hacen eco del estudio que relacionada las dioxinas con la endometriosis. La dioxinas son sustancias cancerígenas que se liberan en medio ambiente desde fuentes industriales como centrales térmicas y fábricas cementeras. Impregnan en los mares y el subsuelo, donde se cultivan los alimentos y de donde se nutren los animales pasando así a la cadena alimenticia humana.

La noticia empezaba así: “Un estudio pionero del Hospital Clínic de Barcelona, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat de Barcelona (UB) ha relacionado las dioxinas con la endometriosis, una enfermedad ginecológica de causa desconocida que produce dolor e infertilidad y afecta hasta el 25 por ciento de las mujeres en edad reproductiva”.

Es un dato que facilité a Europa Press como jefe del servicio de ginecología del Clínic seguidamente expliqué que llevamos a cabo un estudio con 70 mujeres en edad fértil, la mitad de ellas con endometriosis profunda. “Ha costado mucho encontrar a las candidatas, debido al desconocimiento de la enfermedad y la falta de recursos para llevar a cabo la investigación”.

Descubrimos que las mujeres con endometriosis profunda tienen impregnadas en sus reservas de grasa las dioxinas más tóxicas que hay, las tetradioxinas y comprobamos que estas sustancias cancerígenas se acumulan en entornos grasos y no en la sangre, como se creía inicialmente. La endometriosis se comporta de una forma similar al cáncer por la forma en que las células del revestimiento del útero crecen en otras áreas del cuerpo.

Conocer más profundamente cómo se desencadena la endometriosis podría arrojar luz sobre el comportamiento de otras enfermedades como el cáncer, así como la relación que tienen con la contaminación y la dieta ya que como he señalado, las dioxinas se introducen en el organismo principalmente a través de la alimentación. Para ello es necesario mejorar la financiación para poder ahondar en esta línea de investigación y detectar las causas de la endometriosis. Es necesario poder llevar a cabo un estudio epidemiológico que pueda complementar nuestros datos.

Como decía mi compañero de investigación Abad “Hemos constatado que existe una relación clara entre la endometriosis y las dioxinas, pero ahora hace falta ir más allá”.  El objetivo es poder lograr apoyo para conocer los efectos sobre la fertilidad que tienen otros tóxicos,  que pueden hacer sinergias entre ellos y convertirse en un cóctel enormemente nocivo para la salud de las mujeres.

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